VIRGEN DE LA MERCED COMENDADORA

Fernando Ortiz

Madera tallada, policromada y estofada, 190 x 100 x 100 cms

1766

Monasterio de la Encarnación y Nuestra Señora de Trápana, Osuna

En 1761 los frailes mercedarios de Osuna pusieron en marcha una fase de reformas del conjunto monacal (iglesia, convento y casas próximas), que tuvo su fase más intensa entre 1768 y 1775, y se finalizaron en 1779. Toda la intervención se recogió pormenorizadamente en el Ynforme de los motiuos, y sucesos de las Obras de Libreria, Yglesia, y Casas de nra. Ssma. M. e Comend.ra. Gracias a este expediente manuscrito conocemos todos los aspectos organizativos del proceso constructivo, sus dificultades técnicas y económicas, las preferencias estéticas del impulsor, los artistas que intervinieron y el desglose de los gastos. El ursaonense Fray Miguel Ramón de San José, que ascendió al generalato de la Orden de la Merced en 1759, fue el promotor de todo el proceso de renovación y modernización del complejo conventual mercedario de su villa natal. El propio general participó en la financiación y gestión de las obras y en la elección de los artistas que intervinieron en ellas.

Para el nuevo complejo conventual mercedario Fray Miguel Ramón de San José recurrió a artistas de prestigio del entorno geográfico. La dirección de las obras corrió a cargo del arquitecto Alonso Ruiz Florindo, vecino de Fuentes de Andalucía. Fue el encargado de la renovación de la iglesia y el desmontaje de su media naranja, hasta que se hizo cargo su hermano Antonio. La fachada y la torre, en la que interviene también Antonio, fueron ejecutadas en 1775. El gusto refinado del general se dejó notar en la elección del mármol genovés, el mejor de su clase y el más caro, para la solería de la iglesia y el claustro. Además se adquirieron varios retablos, la sillería, los confesionarios, el púlpito y el órgano, obra del organero antequerano Francisco Pérez Valladolid. El mobiliario del coro (sillería, trono de la Virgen de la Merced Comendadora, facistol y canceles) fue realizado por el tallista ecijano Bartolomé González Cañero.

También tuvo su repercusión que en el capítulo de la Orden celebrado en Morón de la Frontera en 1763 se acordara que el próximo se organizaría tres años más tarde en el convento de Osuna. El día señalado para ello fue el sábado 26 de abril de 1766. Precisamente, tras decidirse que el capítulo de la Orden de 1766 se celebraría en Osuna, el padre general encargó al malagueño Fernando Ortiz una imagen de la Virgen de la Merced Comendadora para presidir el coro. Según el Ynforme el verdadero motivo de estos actos no fue la celebración del capítulo, “sino la peregrina Imagen de nra. Ssma. M.e Comendadora, q.e mandamos a hazer en Malaga a el insigne Artifice D.n Fernando Ortiz”. Cuando recibió el encargo el escultor contaba con un reconocido prestigio, adquirido tras su viaje a Madrid en 1756. Una vez realizada, el escultor, “q.e deseaba en tal concurrencia manifestar el acierto, q.e le havia dado el S.or”, pocos días antes llevó la imagen de la Comendadora a la casa de la Merced de Osuna, “persuadido (tal vez por instinto superior) havia de ser de la Junta, y de el Pueblo, el Iman”. El cónclave de la Orden y la fiesta que se organizó a la llegada de la escultura desde Málaga se ofrecían como una coyuntura propicia para contactar con potenciales clientes y más siendo una de sus obras la imagen protagonista en torno a la que girarían gran parte de los actos.

Tras desplomarse la cúpula de la iglesia del convento mercedario en marzo de 1964, la escultura de la Virgen de la Merced Comendadora se trasladó al monasterio de la Encarnación y Nuestra Señora de Trápana, donde preside el camarín del retablo mayor.

Fuente: ROMERO TORRES, José Luis y MORENO DE SOTO, Pedro Jaime: Fernando Ortiz en el III centenario de su nacimiento (1716-2016), Osuna, 2016, pp. 60-65.